Inicio


Ciudad de Dolores

 

 


Pirámide "libres del sur"
la misma conmemora el levantamiento contra Juan Manuel de Rosas en 1839

 

 

Mucho antes de que Dolores existiera como pueblo, otros pueblos atravesaban estas llanuras al sur del Salado y rodeadas por los entonces impenetrables Montes del Tordillo. Querandíes, de origen incierto, y luego mapuches provenientes del tronco araucano chileno, deambulaban por estos sitios, a cuestas con sus bártulos, sus ritos de comunión con los dioses y una lengua de entre las más hermosas del mundo.
A fines del siglo XVI ya Juan de Garay hizo un reconocimiento de la zona.
Tiempo después, en el actual partido de Castelli, se erigió una reducción jesuítica: Nuestra Señora de la Concepción de las Pampas, de vida efímera.
Pero fueron los jesuitas los que primero hicieran una descripción pormenorizada del lugar. Thomas Falkner, cuya obra ha sido reeditada, publica en pleno siglo XVIII un libro donde describe los Montes, el paraje las Víboras y la vida errante de las tribus.
Más tarde serán estancieros casi temerarios los que consoliden los primeros asentamientos del blanco, cuando Chascomús era aún la avanzada estable más penetrada en el sur.
Francisco Ramos Mejía, por ejemplo, se establece en Miraflores, actual partido de Maipú, y funda una comunidad cristiana heterodoxa en la que blancos e indios conviven pacíficamente. Martínez de Carmona y Salomón se establecen, en tanto, en lo que hoy es nuestro partido. Hacia 1817 se erige el fuerte Kakel Huincul a modo de protección para las familias asentadas.
También nace Las Bruscas, un reducto de prisioneros para los españoles tomados en las guerras de independencia, junto a la laguna Santa Helena.
Hambre y escorbuto diezmarán varias veces esta extraña cárcel. Poco después, el pueblo mismo nace, bajo el Directorio de Juan Martín de Pueyrredón. Pero eran tiempos aciagos. Hacia 1820, con la mediación de Ramos Mejía, se firma el Tratado de Miraflores entre indios y blancos. Pero los blancos son especialistas en la la violación de tratados. En 1821, unos malones en la zona de Salto y Pergamino le sirven a Martín Rodríguez como excusa para una acción inexcusable: masacrar la comunidad de Miraflores y tomar prisionero al pacífico Ramos Mejía bajo los cargos de herejía y connivencia con los indios. Sólo el capataz se salva, José Luis Molina, quien junto con varios caciques traman ahora la venganza. Dolores y las estancias aledañas son asoladas, con la consecuente cautividad de mujeres y robo de ganado.
Dolores será reconstruida. En 1839, en la época de Rosas, será el epicentro de la Revolución del Sud, un levantamiento que contaba con la ayuda de Lavalle..., ayuda que nunca llegó y que junto con la ineficiencia de las tropas produjo la pronta derrota en la llamada batalla de Chascomús.
Rosas tomará represalias y hará de Dolores un villorrio despoblado y miserable. Así la verá, por ejemplo, William MacCann, un viajero inglés que pasó por la zona. Pero todo cambió tras la caída de Rosas. Dolores construirá una iglesia de proporciones inusitadas para la zona, verá llegar los tribunales, el ferrocarril y la escolarización organizada. Tendrá una
docena de diarios, intelectuales porteños pertenecientes a la generación del 80 se asentarán atraídos por el foro tribunalicio, y producirá sus propios escritores e intelectuales. Será una de las ciudades más importantes del país hasta el punto de ser llamada "la capital del sud". A principios del siglo XX, cuando la Argentina era el granero del mundo, el esplendor edilicio será deslumbrante. Una próspera burguesía dará la nota ostensible.
Aunque también estará la cara oculta y sórdida. Dolores también era meca prostibularia, ámbito de trata de blancas y centro de peregrinación a sus conocidos manosantas y curanderas.
Las décadas pasaron. Dolores sembró figuras de valía (el compositor y concertista Abel Fleury, el plástico Romualdo Brughetti, el pianista y compositor Honorio Siccardi...) y, por supuesto, tantas otras que la arena del tiempo ha sepultado inexorablemente. Una era de esplendor cesó y la decadencia se hizo más que visible. Pero como en la antigua leyenda del ave Fénix que resurge de las cenizas, Dolores tiene sus constructores de inquietudes, emprendimientos y ansias de trascendencia. El tiempo dirá de la altura que tomará su vuelo.

 

Juan Carlos Sánchez

 

 

 


El museo "Libres del Sur" atesora importantes piezas de nuestra tradición

 

 


Accesos a dolores


A la ciudad de Dolores se arriba por la Autovía 2, está entre Buenos Aires y Mar del Plata, a unos 210 kmts.



MAS INFORMACION

EN WWW.DOLORES.COM.AR
WWW.DOLORES.GOV.AR